El caso es que tras 3 horas de viaje empezamos a divisar Aoteaora (el país de la nube blanca en mahorí) o la isla norte de Nueva Zelanda, como lo conocemos los demás. La verdad es que el paisaje desde el avión impresiona y cuando te acercas a Auckland cada vez alucinas más.
Hay que destacar que Auckland es la segunda ciudad mas grande del mundo en cuanto a extensión, mide 144km de largo y desde el avión, eso es enorme. Al bajar del avión, lo primero que vimos fue esto:
Un Airbus 380 de la compañía Emirates. No se como explicar el tamaño que tiene. Creo que la foto habla por si misma.
Y lo siguiente, esto:
Una entrada mahorí de madera, súper bien tallada. Así te reciben en plan fino, pero les falta hacerte la danza del Haka cuando pasas el control de extranjería, porque el cuestionario y el que te hacen después es flipante. Más tarde entendimos el por qué. Es muy sencillo, quieren controlar todo lo que entra en el país para que no entre ningun tipo de plaga que termine o desequilibre su ecosistema. Ya hablaré mas tarde de esto. El caso es que tras tropecientas preguntas, nos dejaron entrar, cogimos las maletas y salimos en busca del guía que nos estaba esperando. Allí coincidimos con dos parejas, una pareja de italianos que venían de luna de miel (como nosotros) y otra pareja de italianos que debían de venir a celebrar las bodas de oro. Ambas parejas luego estarían con nosotros en el tour. Durante el camino al hotel, el guía nos fue explicando que podíamos hacer. No nos enteramos de mucho porque estábamos rotos e íbamos dando cabezadas en la furgoneta los dos.
Total, que llegamos al hotel. El Rendezvouz, un hotel que nos sorprendió bastante. Estaba muy bien situado (en la cabecera de Queen Street y de Albert Street, las dos calles principales del centro de Auckland), las habitaciones eran amplias, el baño tenia ducha y bañera y el desayuno buffet era muy variado. Además, tenia muy buenas vistas ya que estaba en la parte alta de Auckland, aunque nuestra habitación no tenia esa suerte.
Dejamos las cosas en el hotel y con un sueño horroroso nos fuimos a dar una vuelta y a hacer una merienda-cena, porque aquí la gente cena como tarde a las 2000. Así que lo primero que hicimos fue comprar una tarjeta SIM para tener internet ya que en todos los hoteles tienen internet de pago. Tras dar un par de vueltas, conseguimos una SIM de 2degrees. La odisea con la SIM la cuento otro dia. Total que bajamos Queen Street hasta el puerto y por no buscar mas con el sueño que teníamos, nos metimos en un mexicano. La comida estaba buena, la chela también. Y con esto y una parada técnica en un seveneleven para comprar agua, nos fuimos discretamente al hotel. A las 2000 ya estábamos durmiendo como troncos hasta las 0700 del día siguiente que tocaban diana para empezar la visita de Auckland.



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