10 de agosto de 2013

Día 7: Auckland-Matamata-Rotorua

Hoy era el día mágico. Hoy era el día que llevaba esperando mucho tiempo, así que a las 0815 estábamos puntuales en el hall del hotel, desayunados, con las maletas y con el checkout hecho. El día amaneció lluvioso, pero yo tenia fe (aunque no sirvió de nada). Hicimos un camino super bonito hasta Matamata, lugar donde se encuentra Hobbiton. Allí pudimos ver el único set que hay montado de la trilogía de "El Señor de los Anillos" y de "El Hobbit". La verdad es que ver el set de rodaje tan sumamente cerca, nos dejó impresionados. No hay nada que no esté cuidado al detalle.


Las casas hobbits, no son de igual tamaño, para que la perspectiva parezca que están mas lejos. El árbol que hay encima de la casa de Bilbo Baggins (Bilbo Bolson en la traducción española) resulta que es 100% artificial, se hizo cortando ramas de otros robles, numerándolas y creando uno totalmente artificial encima de la casa de Bilbo.


Esta casa es la única que tiene cosas dentro y que no se puede visitar, según nos contaron, porque hasta que no se estrene la tercera pelicula de "El Hobbit" seria desvelar algún secreto. No se, debe de ser que el final de "El Hobbit", al igual que el final de "El Señor de los Anillos", no lo sabe nadie...
El caso es que tras ver La Comarca,


la casa de Bilbo,


la casa de Sam,


el roble de la fiesta del 101 cumpleaños de Bilbo,

el camino donde Frodo para a Gandalf y se sube con él a la carreta, etc.

Nos fuimos a tomar una cerveza a "El Dragon Verde". El sitio era chulísimo y la zona en cuestión es donde Gandalf recoge a los 4 hobbits para ir a los puertos grises a despedir a Bilbo.


La verdad es que me encantó. Aunque he de reconocer que cada vez que veo un paisaje aquí, veo un cachito de Gondor, de Minas Tirith, de Mordor,...
Como dato, la entrada a Hobbiton son 75NZD y te acompaña un guía que te tiene controlado. Eso si, el tio que nos tocó a nosotros era súper majo. Nos contó unas cuantas anécdotas del rodaje.
Bueno, como la visita a Hobbiton fue larga (y mojada, por cierto), nos llegó la hora de comer y nos dirigimos a Matamata a una granja donde un granjero se ha jubilado ya, ahora se dedica a hacer comidas tradicionales. Eso si, he visto que aquí la gente no dejan nada a la improvisación. Una compañera de mesa italiana le preguntó la receta de la salsa de menta y le dieron un librito con las recetas que se podía llevar a casa por el módico precio de 25 NZD (aquí las pijadas están entre 15 y 30 NZD, y no se ponen ni coloraos). Lo que era la comida tradicional era una pierna de oveja/carnero asada con ensalada, patatas con salsa tipo alioli y tarta de zanahoria con helado de nata y nada batida. Es curioso que aquí digan que lo que comen es cordero, cuando normalmente es carne de animal adulto.
El caso es que tras la copiosa comida y jugar con el gato y la perra de los granjeros (el gato era supercariñoso y la perra tenia 12 años y solo quería que la rascaran), partimos hacia Rotorua. La verdad es que el viaje se hizo un poquito largo. A mi no, que me di unas cabezadas, pero llegamos a Rotorua a eso de las 1700. Hicimos el checkin en el hotel y salimos pitando hacia Te Puia para verlo de día.
Te Puia es un sitio que hay que visitar. Mas que nada porque lo tiene todo. Puedes ver la actividad geotermal de Rotorua: la piscina de lodo hirviendo, el geiser de agua de continuo de unos 15metros, las piscina de agua caliente, etc.


También puedes ver un kiwi bird ya que tienen una pareja en un recinto muy similar a su habitat. El problema es que el kiwi bird es un animal de hábitos nocturnos y tiene unos ojos muy sensibles a la luz por lo que lo tienen con una iluminación muy escasa. Por este motivo, está prohibido hacer fotos o grabar en vídeo a un kiwi ya que un solo flash, podría dejarlo ciego. El caso es que allí había una pareja y vimos a uno de ellos corretear y picar en el suelo buscando comida. Y de ahí fuimos a ver el centro de cultura mahorí donde hay una representación de un poblado mahorí, una reproducción de una canoa mahorí y un taller donde enseñan artesanía mahorí a la gente para seguir la tradición mahorí. Después de ver esto, nos dirigimos al poblado, donde nos recibieron de la forma tradicional. Esto es salen los mahoris de la cabaña (la cabaña era una especie de teatro con capacidad para 200 o 300 personas, aprox) te hacen la danza del Haka y te dejan un presente (en este caso, una flor). Si la rechazas es que buscas guerra y si la aceptas es que vienes en son de paz y eres bienvenido.


Nuestro representante era un chaval de 21 años que era su cumpleaños, lo aceptó y entramos. Allí nos hicieron unos bailes tradicionales mahoris y posteriormente nos invitaron a cenar una cena neozelandesa, ya que aquellos platos no eran mahoris. Pero estaba bastante bueno todo y era buffet.
Cuando salimos de aquí fuimos al hotel. Los otros grupos se fueron a ver lo geisers, pero nuestro guía nos dijo que era preferible no descansar en el hotel e ir a velo durante el día que por la noche con unos focos, y tenia toda la razón del mundo.
Cuando llegamos al hotel fuimos a la tienda de regalos de enfrente a dar una vuelta, y de ahí al bar del hotel que nos invitaban a una copa (cerveza o vino, la definición de copa aquí no lo tienen muy clara) y a la cama, que al día siguiente tocaba cambio de isla en avión.

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